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martes, 20 de marzo de 2012

crítica: LOS IDUS DE MARZO


Esta es una película de género, sí es un drama político, pero es también cine negro. Trata sobre la pérdida de la inocencia contada a través de los ojos del personaje de Ryan Gosling. Este interpreta a un jóven asesor de la campaña presidencial del gobernador al que da vida Clooney. Pronto aprenderá de la mano de su jefe Phillip Seymour Hoffman y del asesor de su contrincante Paul Giamatti como se juega en la alta política.
 Gosling tiene un affair con una becaria, la cual está embarazada del gobernador Clooney. El jóven asesor presta dinero a la chica para que aborte y mandarla de vuelta a casa, pero todo se complicará en una partida de ajedrez en la que todo se traduce en juegos de poder.
 La dirección de Clooney es muy sobria, nada de efectimos ni extraños movimientos de cámara. Planos cortos y cerrados en los que los actores tienen la oportunidad de lucirse. Al tratarse de una adaptación de una obra de teatro el director tiene que estar muy pendiente de los actores, todos están soberbios, incluso Clooney. Yo particularmente era un gran detractor de este actor, pues excepto en abierto hasta el amanecer, todas sus primeras películas sufrían el efecto Parkinson (esto es que Clooney recitaba sus diálogos moviendo la cabeza incontrolablemente como si sufriera esta enfermedad). Pero desde que descubrí su faceta de director y sobre todo en sus interpretaciones del 2000 en adelante, supe apreciar al actor sobrio, metódico y cinéfilo que es ahora.
 La música de esta película es la adecuada en todo momento, sin ser demasiado destacable. El guión sí que lo es pues logra mantenerte pendiente en todo momento ya que si pestañeas puedes perder el hilo de la historia.
8 sobre 10. Muy buena.