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martes, 19 de junio de 2012

la crítica: MI NOMBRE ES HARVEY MILK...

...y vengo a reclutaros. Así empezaba todos los discursos este activista gay en los años 70. Este es un biopic que se centra sobre todo en su vida política, dejando de lado todo el sufrimiento que pasó en su juventud por el hecho de ser gay. Sean Penn se mimetiza con el político de tal forma que en las imágenes de archivo de los créditos finales cuesta distinguir quien es la persona y quien el actor.
Podría estar horas y horas elogiando el trabajo de Penn pero estamos tan acostumbrados a sus sobresalientes interpretaciones que la noticia será cuando lo haga mal.
 James Franco vuelve a sorprender haciéndo un papel más artístico como aquellos de los inicios de su carrera, me refiero por ejemplo al biopic de James Dean. Este jóven actor dota a todos su personajes de su carisma natural que te lleva a casi enamorarte de cada una de sus interpretaciones.
Luego por otro lado tenemos a Emile Hirsch, otro jóven actor que al igual que Franco alterna películas artísticas con superproducciones comerciales. En esta en concreto interpreta a un jóven activista, todo él es pasión por la causa, y entre sus grandes gafas y su pelo rizado, cuesta ver la cara del actor, cosa que sin duda ayuda a que veamos al personaje y no al intérprete.
 Josh Brolin es el cuarto en discordia. Otro mimético actor que simboliza al némesis de Milk. Un conservador de tomo y lomo, homófobo y gran defensor de la familia tradicional...probablemente otro gay que no pudo salir del armario.
 Estamos pues ante  ante un biopic duro y realista al más puro estilo de Hoffa, en el que lo más importante es la interpretación de los actores, que sirven para contar otro capítulo más de la triste historia conaervadora puritana de los Estados Unidos.
 Harvey Milk fue el primer gay declarado, en llegar a un cargo de poder en política, y consiguió qu los gays fueron reconocidos en igualdad de derechos y no perseguidos como a los judíos en la segunda guerra mundial. Hay que tener en cuenta que antes de que Milk llegara a concejal los gays eran detenidos y apaleados por la policía por el simple hecho de su condición sexual.
Este es un film sobresaliente donde como único pero que le encuentro, es la redundancia en el personaje de Emile Hirsch, el cual se pasa toda la película diciendo qu va a organizar una revuelta, en cada ocasión en la que habla dice lo mismo hasta resultar un poco cansino...su texto...no así su sublime interpretación.
 Hay que tener en cuenta para la valoración final que el director Gus Van Sant ha elegido a heteros para interpretar a gays reales, esto amigos míos es un salto sin red, porque para un heterosexual es casi imposible no caer en el cliché de locaza amanerada, y aquí ninguno cae, al contrario, todos aprueban con sobresaliente.
 Por último voy a hablar de Gus Van Sant, este director al igual que Joel Schumacher, es capáz de lo mejor (Milk) y de lo peor también (Psycho).

Un 10.