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viernes, 16 de noviembre de 2012

La crítica: VACACIONES EN EL INFIERNO.

   



  Icon es la productora del polémico Mel Gibson. Nadie daba un duro por él tras sus desafortunados incidentes con la policía, su ex mujer, el alcohol, los judíos...y con usted mismo si se le pone por delante.
 Intentó vender este proyecto a Fox, Warner, Paramount y al chino de la esquina, sin éxito alguno así que al final no solo produce (pone la pasta), sino que también distribuye a través de plataformas digitales circuitos independientes.
Mel escribe  este proyecto  a 4 manos con Adrian Grunberg, al que también pone en la silla del director. Grunberg es un reputado director de segundas unidades en películas de éxito como: Apocalypto, Al límite o Wall Street 2.





















 Gibson es el centro de la película, siendo su personaje un tío del que no sabemos nada, mas que es un delincuente muy listo y con muy mala suerte. Después de un atraco en Méjico pierde todo el dinero y va a parar a una carcel de mala muerte. Le persiguen la policía corrupta, la mafia y todos los que van tras un dinero que el ya no tiene. Allí conocerá a un niño local con problemas y a la mdre de este.
 Menos Peter Stormare y el propio Gibson, todos los demás actores son hispanos y relativamente desconocidos.
  El director hace un western moderno con mucho de Robert Rodríguez, y bastante de Tarantino regado con un chorro de Scorsese tenemos un entretenimiento muy digno. Dos horas que se pasan en un suspiro porque Gibson está especialmente acertado en cada una de las escenas y primeros planos el los que participa. No están sus habituales ticks ni chistes, cosa que se agradece. Está muy sobrio y nada sobreactuado al igual que en "Al límite" donde marcó un cambio en sus manera de actuar frente a la cámara.
 En España han publicitado la película como una especie de "Arma Letal" en Méjico. Esto es simplemente mentira. Este es otro género, otra película, con el mismo protagonista y ahí se acaban las coincidencias con la saga de Martin Riggs.
  Este film es una apuesta de Mel Gibson por sí mismo  y creo que el resultado es altamente sobresaliente. Sin ayuda de ningún estudio que lo respalde el solito se lo guisa y nosotros nos lo comemos de buen grado.
 Una pena que no haya tenido una mejor distribución, porque al igual que la última de Kevin Smith, esta se convierte en una de sus mejores obras.

8 sobre 10 ARRIESGADAMENTE ENTRETENIDA.