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viernes, 8 de febrero de 2013

La crítica: THE MASTER




      Paul Thomas Anderson (Embriagado de amor, Pozos de Ambición, Magnolia, etc) vuelve a dirigir.
Podría decir rápidamente que es una paja mental de mas dos horas y finiquitar el asunto...pero no quiero ignorar el trabajo de Joaquin Phoenix, Philip Seymour Hoffman y Amy Adams. Ellos no se lo merecen.
 Anderson lleva al cine libremente la vida de L. Ron Hubbard, padre de La Cienciología (la iglesia de Tom Cruise).
 La película es toda ella un masque de cuidado, quiero decir que es un truño infumable, lenta hasta decir basta.
 Solo salvo de la quema, la interpretación de todos los actores, sobre todo Phoenix, la escena de las preguntas sin parpadear a Phoenix, y una frase que se me ha quedado grabada: "Olvida tus preocupaciones un momento, estarán allí cuando regreses" (algo así como date un descanso, no te martirices tanto).
 Es un film con un diseño de producción impecable, un guión profundo y elaborado, conducidos por un director encantado de haberse conocido, que se recrea en la pesada lentitud de su agónico metraje.
 Te pasas toda la película esperando que pase algo...¿y sabes qué? ...que no pasa ná, pero ná de ná.
 Sin duda alguien mas profundo (menos superficial) que yo escribirá páginas y páginas sobre el significado filosófico poético de la propuesta de Anderson.
 Me alegro profundamente de no haberla visto en el cine. Tenía verdaderas expectativas sobre una pseudobigrafía de Hubbard. Pienso que el  mismo guión en manos de Taylor Hackford (Ray), o de Milos Forman (Amadeus, Man of the moon), hubiera sido un producto mas atrevido y sobre todo mas cinematografiable.
 En el film se habla de la posibilidad del viaje en el tiempo. Bien esto es ya una realidad. Cuando lleves dos horas y pico de película verás que has estado viajando en  el tiempo. Notará como se ralentiza hasta el punto de que en tu consciencia han pasado ocho días, pero en realidad solo han pasado dos horas. Esto es posible gracias a la magia del señor Paul Thomas Anderson que consigue durante todo el metraje del film que la curbatura espacio-tiemporal sea una realidad tangible.
3 sobre diez. Esta puntuación es la que se consigue teniendo a tres actores de diez en una película de menos veinte.