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miércoles, 6 de marzo de 2013

La crítica: EL PROFESOR.



Tony Kaye debutó en la dirección con una de mis películas preferidas de todos los tiempos "American History X", una película sobre el racismo, la homofobia, los neonazis, y la familia. El tipo de película que se proyecta en clase de ética en los institutos (si es que existe esta asignatura todavia).
 El Profesor, cuyo título original es Detachment (desapego o indiferencia) es su película  mas independiente, mas alejada de los cánones de Hollywood, aunque no renuncia a un reparto de estrellas, muy alejados de sus roles habituales del star system hollywoodiense.
 En el papel principal de profesor sustituto tenemos a Adrien Brody (genial haga lo que haga, si fuera gay sería mi primera opción), luego Marcia Gay Harden (toda una diva de la interpretación), el Grissom de CSI William Petersen (muy muy despistado, lo peor de la película), Tim Blake Nelson (gran actor y director), James Caan (mi segunda opción gay, todo un ACTOR), Lucy Liu (inusualmente creíble en su papel de profesora hiperquemada), y mas y mas actores y actrices, pero no me quiero extender demasiado.
 Mención especial para el personaje de Meredith interpretado por la hija del director del film, la señorita Betty Kaye, en el papel de una alumna con sobrepeso muy atormentada, que está tan bien recreada que me hace dudar si hay algo mas que interpretación en su personaje.
 Pues ¿de qué va la peli?, una propuesta típica del cine comercial americano, un profesor sustituto que va a parar al peor centro del mundo. ¿Y cual es la diferencia con todas las películas que hemos visto de este estilo? TODO.
 Adrien Brody no es la  Michelle Pfeifer de "Mentes Peligrosas" no se preocupa de sus alumnos ni quiere cambiarles la vida, al contrario, el título original de la cinta hace referencia a la indiferencia, al desapego con el que los trata. Es un funcionario muy jodido que pasa el tiempo visitando a su senil abuelo y viajando en metro y autobús. En su camino se cruza una joven prostituta interpretada magistralmente por la delicada Sami Gayle. Pronto se produce una relación paterno filial entre el profesor y la joven.
 Mientras tanto, en el centro público donde transcurre la historia, todo se desmorona. Lo van a cerrar, y no los chicos no harán una función benéfica para salvarlo. Esto no es Disney, es el puto mundo real, donde la gente se enamora y no es correspondida, donde los alumnos se suicidan, donde las niñas la chupan a 10 pavos la hora, el infierno, el puto y podrido infierno.
 Yo la habría hecho en blanco y negro, pero Tony Kaye opta por el color y las aperturas y cierres de zoom mientras los actores hablan , con la intención de incomodar (y lo consigue) al espectador.
 Una película independiente en toda regla, aquí lo importante no es el preciosismo artístico, mas bien pretende ser un retrato del mundo en el que vivimos, de lo deprimente que se ha vuelto, y lo peor es que no hay moraleja, todo está mal y nadie lo va arreglar.
 Cambiando un poco de tercio he de reconocer que mi última experiencia académica no se parece en absoluto a la retratada por Tony Kaye. Espero que no haya en el mundo una realidad tan jodidamente infernal como la relatada en el film, pero si así fuera...me daré de baja.
 Muy buena película, muy pero que muy buena le doy un 10 porque lo merece.
Bien por Tony Kaye, y por Adrien  Brody que interpreta y también produce.