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sábado, 16 de marzo de 2013

La crítica: TENEMOS QUE HABLAR DE KEVIN.

Esta película llevaba año y medio en mi disco duro, y no me decidía a verla porque en general pongo las películas profundas en un cajón, pues utilizo el cine como terapia / vía de escape de mis problemas, y no me suelen interesar películas que hablen de traumas (bastante tengo con los míos). Así que no me veréis leyendo "El nuevo arte de Amar" de Mark Fisher, ni cosas por el estilo, lo mas y mucho el fotogramas.
 A priori y con las críticas que había tenido estaba ante una buena película, pero las cosas no siempre son lo que parecen, a veces ves algo especial en una película, y luego te das cuenta de que no merecía la pena.
 El  Kevin de la función esta interpretado por el genial Ezra Miller (Las ventajas de ser un marginado), así que me decidí a verla.
 La dirige una señora llamada Lynne Ramsay, que también se ocupa del guión.
 Esta película trata de una joven pareja que tienen a su primer hijo Kevin, desde pequeño es como si fuera el diablo, la cosa empeora cuando tienen a su segundo hijo, esta vez una niña, a la que Kevin trata fatal y a la que le tiene unos celos terribles.
Lo peor que le puede pasar a una película es que el director, o en este caso la directora, quiera ser mas protagonista que la historia. Y esto le ha pasado a esta película. La señora directora se ocupa de imponer un estilo narrativo confuso, un "tembleque" de la cámara en algunos momentos. en general, esta señora quiere hacernos partícipes de su propia incomodidad.
  Los actores protagonistas a parte de Miller son la genial Tilda Swinton y el gran  John C. Reilly, que interpretan a los padres de Kevin.
 Los actores están todos muy bien, en especial Swinton y Miller, que interpretan de una manera genial a madre y problemático hijo. Aunque la baja calidad del producto final les pase factura también a ellos.

  Todo muy desordenado, todo muy confuso, esta misma historia en manos de otro director con menos sentido estético y mas ganas de contar bien la historia habría sido mucho mejor.
  Pero claro, no todos los directores están dispuestos a dejarse llevar por el guión y los maravillosos actores, con los que cuentan. Algunos, como la señora Ramsay, se creen el ombligo del mundo y que cagan pepitas de oro. Yo abogo por la humildad, y la sencillez , menos es siempre mas. Así que señora Lynne Ramsay, espero que la próxima vez que haga una película se deje enamorar por la historia, los actores y los sentimientos. De nada nos sirven sus aires de dama de hielo. Queremos vivir historias.
 3 sobre 10 fría como el hielo, carente de sentimientos y alma (aunque yo no creo en ella).