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jueves, 12 de septiembre de 2013

La crítica: RIDDICK.

13 años después de Pitch Black nos llega Riddick, que no es otra cosa que un intento de hacernos olvidar la fantástica Las Crónicas de Riddick (2004), aquella neogóticabarroca secuela que finalizaba con un guiño a Conan, dejando a Riddick en el trono de los necromongers. En ella Karl Urban era Vaako y robaba bastante protagonismo a Diesel.
Cuando Vin Diesel trató de poner en marcha esta película Universal no le dio ni un duro, ya que los pobres resultado en taquilla de la segunda no dieron ni para cubrir gastos. Pero Diesel y el director de la trilogía David Twohy estaban decididos a poner a Riddick fuera de las intrigas palaciegas de su anterior aventura. 
 Karl Urban tiene una mini escena en la que prescinde del corte de pelo punk de la anterior (no hubo dinero para convencerle de nuevo) y envía a Riddick a un falso planeta Furia donde será dado por muerto. 
Allí hará lo que mejor se le da. Adaptarse y sobrevivir. Pronto pondrá en marcha una baliza para atraer a los caza recompensas y marcharse del desolado planeta. Uno de estos caza recompensas es el genial Jordi Mollá, que junto con la bella Katee Sackhoff, se comen la película siendo los verdaderos  protagonistas. 
 Uno de los perseguidores de Riddick tiene un interés mas personal que el resto. 
 Esta película no es mala, ni buena. Es regular. Sigue mostrando un diseño de producción muy imaginativo en cuanto a las criaturas y a la tecnología mostrada. Entonces, en que falla esta nueva entrega? Muy sencillo. El brusco volantazo respecto a la segunda deja a esta nave en el mismo lugar que la primera, repitiendo el esquema hasta la saciedad y adoleciendo de una total carencia del elemento sorpresa de Pitch Black. Otro gallo nos hubiera cantado Si hubieran matado a Riddick y hubieran convertido a Sackhoff en la nueva heroina de la saga. Invirtiendo la sorpresa final de la primera entrega, donde Radha Mitchell (la heroína) moría en favor del antihéroe Riddick. 
5 sobre 10. No arriesga. No gana.