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jueves, 21 de agosto de 2014

La crítica: EL CIELO ES REAL

Randall Wallace, tataranieto de William Wallace (no es broma), debutó en la dirección con "El Hombre de la Máscara de Hierro", pero antes había escrito "Braveheart". Posteriosmente escribió y dirigió "Cuando éramos soldados" donde trabajó con Greg Kinnear, protagonista también de esta cinta llamada "El cielo es real".
Basada en un hecho real, una familia americana donde el patriarca es además el pastor de la comunidad padecerá una serie de desgracias que culminarán con una experiencia cercana a la muerte de su hijo menor.
Esta película disfrazada de tv movie de sobremesa encierra algo mas...mucho mas.
En las manos de Wallace y Kinnear, la historia discurre por dos vertientes. La primera, la fe. ¿Tenemos fe, o nos limitamos a repetir lo aprendido como robots?
La segunda. Si alguien cercano a nosotros cruzara al otro lado y volviera, ¿nos atreveríamos a defenderlo aún a sabiendas de que sin suda provocaría burla y rechazo?
Si el encargo se le hubiera hecho a otro director tendríamos efectos especiales y acción, pero Wallace adapta el libro homónimo sin artifiios ni florituras, consiguiendo dos cosas. Sembrar de nuevo la semilla de nuestra fe marchita, y en segundo lugar, hacernos reflexionar sobre la importancia que le damos a lo que piensen los demás de nosotros, sin preocuparnos lo suficiente de las personas que realmente importan: nuestra familia.
Kinnear se mueve como pez en el agua en un papel hecho a su medida
El joven actor que interpreta a su hijo, desprende dulzura y bondad, siempre perfecto, como si no interpretara, natural como niño que es.
Hay secundarios de excepción como Thomas Haden Church, un robaescenas nato.
Lo mejor: no se moja, sugiere pero no te asegura que fue real.
Lo peor: debería llamarse ¿el cielo es real?
8 sobre 10. Le quitaría el innecesario tiempo de relleno del principio y alargaría la sustancia (las escenas en que la familia duda de su hijo).