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domingo, 17 de enero de 2016

La crítica: DE PADRES A HIJAS

Gabriele Muccino (En busca de la felicidad, Siete Almas) lo ha vuelto a hacer. Ha convertido una historia, que bien podría pasar por un melodrama de sobremesa  televisivo, en una obra de arte, no solo a nivel interpretativo, que también, sino sobre todo porque la historia contiene un montaje doble que funciona a dos niveles y en dos épocas distintas de la misma familia.
Russel Crowe interpreta a un escritor famoso que sufre un accidente de coche con su hija y su mujer resultando esta herida de muerte. A partir de ahí vemos a la hija convertida en una veintiañera universitaria algo promiscua, e interpretada por la adorable Amanda Seyfried. 
Lo que vemos del pasado de Seyfried con su padre explica su comportamiento futuro, pero como explico, esto no sucede en orden cronológico, sino en un doble montaje que entremezcla las dos épocas de la misma niña, ahora mujer. Hay que verla para entenderlo del todo. 
Russel Crowe es el protagonista absoluto cuando la niña es pequeña. El actor vuelve a dar una lección magistral haciendo que sufras cada una de las pruebas por las que tendrá que pasar para conservar la cuatodia de su hija. 
Bruce Greenwood. Otro peso pesado de la interpretación, se mete en la piel de un rico abogado, casado con la cuñada de Crowe, que junto a esta, intentan que su sobrina se convierta en su hija., pasando por encima del padre, si es necesario. 
Greenwood es el único que le aguanta la mirada a Crowe en escena. La sobriedad de Bruce confrontada al histrionismo de Crowe completan dos lados de un mismo espejo.  
Diane Kruger interpreta a la mujer de Greenwood. Culpa a Crowe de la muerte de su hermana en el accidante de coche. Alchólica y amargada, es la que peor le pone las cosas a Crowe. 
Kruger, sin llegar a la altura de los dos pesos pesados a los que se mide, tampoco sale mal parada en el enfrentamiento. Sin duda la mejor interpretación de su carrera y en definitiva un papel muy alejado de los que suele interpretar en otras producciones hollywoodienses. 
Aaron Paul es el novio de Seyfried. Es el que peor lo pasa pues ella prefiere acostarse con cualquiera que aceptar el verdadero amor que Paul quiere proporcionarle. ¿Que puedo decir de Aaron Paul? Pues desde Breaking Bad



demostró  que sabe hacer drama tan bien como comedia. Aquí le ha tocado un dramón que resuelve como si se lavara los dientes. Ninguna dificultad para él. Sobresaliente también.
Cierra el ciclo Amanda Seyfried, protagonista absoluta de la otra mitad del film, la hija de Crowe en la ficción tiene el difícil papel de representar a una chica marcada por la pérdida de su madre y mas tarde de su padre también. Una frase lapidaria de Aaron Paul hará que se replantee su modo de vida: "no todos los que te quieren se van a marchar". Estas sencillas palabras romperán su coraza y por fin se dejará querer como se merece...como siempre se mereció.
¿Mi nota? once sobre diez. REDONDA (cero aristas).