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miércoles, 10 de febrero de 2016

la crítica: CIUDADES DE PAPEL




Una breve sinopsis: Quentin crece con Margo como vecina de enfrente. Pronto irán a la universidad y sigue sin atreverse a decirle lo que siente por ella. Un día Margo desaparece pero le deja unas pistas de su paradero. Quentin emprenderá un viaje junto a sus amigos para encontrar al amor de su vida. 


Ciudades de papel hace referencia a ciudades ficticias puestas a propósito por los cartógrafos para probar que les ha habían copiado un mapa. 
Natt Wolff es Quentin. Este joven actor lleva el solito el peso de toda la película. Es el verdadero protagonista y aunque hace todo por la chica a la que quiere, Quentin narra su historia en primera persona. 
Cara Delevingne es Margo. Esta joven modelo reconvertida en actriz es el motivo por el que Quentin abandona su anodina vida y se embarca en la aventura de encontrarla para decirle lo que sentía por ella y nunca se atrevió. Frágil y delicada, su interpretación está a la altura de la de Wolff aunque su presencia en pantalla es mucho menor. 
En manos de otro director, este guión se hubiera quedado en una película ochentera de John Hughes, pero el semidebutante Jake Schreier va mas allá. Muy inspirado en mi idolatrada Las Ventajas de ser un Marginado de Stephen Chbosky, Schreier urga en los sentimientos del muchaho y de lo que Margo significa para el. Además dota a la cinta de una banda sonora que refuerza los sentimientos de los personajes en cada una de las escenas. 
Pero no os engañéis. No es una película redonda, mas bien es un quiero y no puedo. El fallo mas notable está en el ritmo y la estructura, me explico. Todas tienen presentación nudo y desenlace. 
En esta Ciudades de Papel la presentación de los personajes y el planteamiento de la aventura dura una hora y la película entera hora y media. Esto le confiere una lentitud e irregularidad que podría haber sido aposta, pero yo apuesto a que se le fue de las manos. Aún así le ha quedado una película de aventuras juveniles nostálgica y notable a partes iguales. No es un diez pero si que es un merecido ocho.