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domingo, 18 de diciembre de 2016

La crítica: Rogue One

Una breve sinopsis. En el episodio IV se destruye la estrella de la muerte, pero para que esto sucediera, alguien tuvo que robar los planos.
Felicity Jones borda el papel de su vida. Una rebelde hija del científico ideólogo de la estrella de la muerte (Mads Mikkelsen).
Diego Luna es otro rebelde  compañero de la señorita Jones en la empresa de conseguir los planos de la estrella de la muerte para que Luke no erre el tiro en el episodio iv. Pues pasa lo mismo que con Felicity. Diego se crece en su papel, no es Han Solo, es otra cosa, frío, pendenciero y a veces cruel. Jones despertará en él los pocos sentimientos  humanos que aún residían en su interior.
Alan Tudyk es un droide, contrapunto cómico de la seria pareja protagonista. No es la primera vez que realiza un papel similar. Suya fue la captura de movimiento de la inteligencia artificial en I Robot.
Donnie Yen (ip man) pone la nota jedi sin sable laser. Francamente genial.
Forest Whitaker tiene un papel que ha sufrido exceso de tijera. Esperaremos a las escenas eliminadas.
Esta fabulosa cinta es oscura, compleja y adulta, todo lo que debió ser el episodio vii y lamentablemente no fue.
¿Qué falla en el spin off que mejora el original?
NADA. Una película absolutamente redonda.
¿Quien es el culpable de que todo salga bien?
Pues sin duda el director de la función mr. Gareth (Godzilla) Edwards quien contra todo pronóstico ha logrado realizar lo irrealizable, una space opera que supera todo lo que hayas visto anteriormente en el género de la ciencia ficción. Se estudiará la métrica, el tempo y la cadencia con la que los personajes danzan bajo el leve aleteo de Michael Giacchino, digno heredero del señor Williams.
¿La nota? No le pongo. No merece un número, mas bien escribiré sonetos y odas a su brutal perfección.