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viernes, 27 de enero de 2017

la crítica: BORN TO BE BLUE

Vamos con el mejor biopic realizado desde el fantástico Ray.
Chet Baker es un trompetista blanco en un mundo de negros, pero además es de la costa Oeste. La antítesis total del bluesman ortodoxo.
Robert Budreu empezó la casa por el tejado, pues en 2009 dirigió un corto llamado Las muertes de Chet Baker, que exploraba las posibles causas que llevaron a suicidarse en Amsterdam al famoso músico en 1988.
Pues teniendo el final, vamos a contar toda la historia, debió pensar Budreu. Eligió para tal fin al sienpre atormentado Ethan Hawke.
Hawke es Baker. Desde el minuto cero, el mejor actor de su generación se transfigura en Baker. Adopta sus gestos, sincroniza sus movimientos con la trompeta, joder, si hasta llega a cantar!!!. Supongo que escarbó en su propio infierno personal para lograr meterse en los zapatos de este drogadicto prodigioso Un diez para Hawke.
Carmen Ejogo es Jane. Es el love interest de Baker, una actriz que aparta su carrera para cuidar al amor de su vida. Muy bien logrado el personaje. Lleno de profundidad y sutiles matices.
Pues al final Robert Budreu ha compuesto una pieza de hard bop, donde la improvisación es más elaborada, tomando a los mejores actores que tenía a su disposición y metiendo con holgura al Birdland e incluso a Miles Davis en la historia. Por supuesto la triste música de Baker es un personaje mas que corona la cima de esta magestuosa montaña.
Un diez.