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lunes, 30 de enero de 2017

la crítica: HASTA EL ÚLTIMO HOMBRE

Hasta el último hombre es la historia real del soldado mas valiente de la segunda guerra mundial. Un católico que se negó a disparar un solo tiro, pero que salvó a mas de 70 hombres.
Pues nada, el hijo pródigo de Hollywood ha vuelto. Mel gibson vuelve a sentarse en la silla del director y eso siempre es una buena noticia. Con un presupuesto de 40 millones de dólares y volviendo a contar con Randall Wallace (Braveheart) para la escritura del guión, se dispuso a narrar la vida y milagros de Desmond Doss. La película ya ha recaudado mas de 300 millones de dólares de todo el mundo. Está nominada a 6 Oscars incluídos mejor director y mejor actor principal.
Lo que funciona: Mel Gibson se ha rodeado de un grupo de outsiders de Hollywood, empezando por su compatriota Sam Worthington y Vince Vaughn, en papeles secundarios que aún resuenan en mi cortex cerebral. Bravo por los dos. Merecen ambos el Oscar al mejor actor secundario, injustamente han sido olvidados en dichas candidaturas.
Hugo Weaving es el padre de Desmond. Un militar traumatizado que maltrataba a su mujer e hijos a causa de no haber superado los horrores de la guerra. ¿Qué voy a decir yo de Weaving? No hay sorpresa. Impecable actuación dramática. Te removerá por dentro.

Andrew Garfield es Desmond Doss. Religioso por convicción, y uno de los primeros objetores de conciencia, que demuestra con su hazaña que en la guerra, los paramédicos son tan importantes como los soldados, en este caso concreto,  aún mas.
Garfield se sale del mainstream para meterse en el personaje de su vida. No solo el trabajo físico realizado, sino el interior para transmitirnos la bondad, la nobleza, la inocencia de un niño de pueblo, que salvó la vida 75 compañeros. No olvidarás su mantra "señor ayúdame a salvar a uno mas"...la piel de gallina, mientras lo recuerdo y escribo esto.
Mel Gibson firma otra película pseudo gore (La Pasión de Cristo también lo fue).
 Tiene una estructura de biopic, porque conocemos los hechos mas importantes en la vida de Desmond desde su atormentada niñez pasando por su matrimonio, hasta llegar a su participación en la guerra, donde no se lo pusieron nada fácil sus propios compañeros por negarse a empuñar un arma.
Gibson se recrea en la violencia y horrores de la guerra, mostrándolos con una crudeza que supera al soldado Ryan de Spielberg y al único superviviente de Peter Berg. No todo es Gore, también hay tiempo para el sentido del humor y para las imágenes con olor clásicos como "Patton" o "Destino Tokio".
El papel de la mujer es casi inexistente en este film, pero esta es una película de hombres, aunque queda desiquilibrada en ese aspecto, esto no hace mas que aumentar el aroma a clásico bélico que rezuma en sus 220 minutos de metraje, que a mí personalmente se me hicieron cortos.
Esta es una cinta redonda. Un 10. Gracias señor Gibson y bienvenido de nuevo a casa.