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miércoles, 12 de abril de 2017

La crítica: LO QUE DE VERDAD IMPORTA.

Una breve sinopsis. Un veintiañero inglés dueño de una empresa de reparación de televisores llamada el curandero, es obligado por su tío a que pase un año entero en Nueva Escocia, a cambio pagará todas sus deudas.
"Lo que de verdad importa" se publicitó erróneamente como un drama infumable y  duro contra el cáncer.
Quiero empezar esta crítica diciendo que es una película amable, comercial, con mensaje y que todo el mundo debería ver, pues en mi humilde opinión, su visionado tiene propiedades terapéuticas (cura el alma).
Paco Arango, hijo de un magnate Mexicano y cantante pop ochentero en España, se retiró un día de la actuación y se dedicó a estudiar cine.
Después de crear un par de series en nuestro país y de una película de escasa repercusión llamada Maktub, se dispuso a escribir y dirigir esta que hoy os comento.

Lo que de verdad importa es un producto sólido, sin fisuras. Una película de calidad hecha con muy buen gusto. Mucho se ha hablado de que la recaudación iría destinada a la fundación Aladina, creada por el propio Arango, que ayuda a niños que tengan cáncer.
Esto abrió la veda a un público solidario y la cerró a todos aquellos que querían ver un entretenimiento de calidad. Esta es una cinta que todo el mundo debería ver. No me cansaré de de decirlo. Es una comedia amable, con mensaje y unas leves gotitas de dramatismo, que para nada enturbian el bouquet final de tu paladar al salir de la sala.
Los actores.
Jonathan Pryce es el nombre mas conocido. Este ACTOR tiene un papel cortito, pero lo luce de una manera que parece mas importante. Se adueña de las escenas en las que participa.
Jorge García (Perdidos) es el cura del pueblo. Un papel muy simpático, realmente divertido.
Camilla Luddington es Cecilia, la veterinaria y love interest del protagonista. Esta semidesconocida actriz curtida en Anatomía de Grey, da un cambio radical a su carrera asumiendo un protagónico en un film con ambición internacional. No lo hace nada mal. Transmite mucha dulzura y bondad.
Oliver Jackson es también bastante desconocido. Solo tiene en su haber secundarios sin relevancia alguna, pero en este papel da el do de pecho y se crece como nadie. Empieza siendo un simpático sinvergüenza para acabar siendo el salvador del pueblo y el suyo propio en una bonita historia de redención.
Arango acierta. Comercialidad y mensaje no tienen por qué ser términos excluyentes. En este caso son vinculantes. UN 10.